Hendidura de la Peña

La Gloria de Dios Se Revela Cuando Conocemos Quién Él Es

Éxodo 34:5-6

Todos queremos experimentar las bendiciones de Dios. Queremos que Dios responda nuestras oraciones, cambie nuestras circunstancias y nos ayude en los momentos difíciles.

Pero Moisés nos enseña algo todavía más importante: más que buscar las bendiciones de Dios, debemos buscar conocer al Dios que nos bendice.

En Éxodo 33, Moisés le pidió a Dios: “Te ruego que me muestres tu gloria”. En Éxodo 34, Dios respondió a esa petición.

Y lo sorprendente es lo que Dios hizo.

La Gracia de Dios Nos Llama a Volver a Él

Moisés había bajado del monte y encontró al pueblo de Israel adorando el becerro de oro. En su enojo, quebró las tablas de piedra que Dios había dado.

Pero Dios le dijo:

“Alísate dos tablas de piedra como las primeras” (Éxodo 34:1).

¿Por qué?

Porque Dios estaba dando al pueblo una nueva oportunidad.

Eso es gracia.

El pecado había dañado la relación entre Dios e Israel, pero Dios no había terminado con ellos. Les abrió el camino para regresar.

Esto también es verdad para nosotros. Cuando el pecado rompe nuestra comunión con Dios, Él nos llama a regresar. Confesamos nuestro pecado, nos arrepentimos y volvemos a Él.

Dios no solamente quiere perdonar nuestros pecados. Dios quiere restaurar nuestra relación con nosotros.

Dios Quiere Escribir Su Verdad en Nuestro Corazón

En el antiguo pacto, Dios escribió su ley sobre tablas de piedra. Pero Dios prometió algo todavía mayor.

Hebreos 8:10 dice que Dios escribiría sus leyes en la mente y en el corazón de su pueblo.

Hoy tenemos el privilegio de permitir que Dios escriba su verdad en nosotros.

El Espíritu Santo usa la Palabra de Dios para enseñarnos, corregirnos y guiarnos. Por eso debemos preguntarnos:

¿Qué me ha estado diciendo Dios últimamente?

Y una pregunta todavía más importante:

¿Estoy caminando en obediencia a Dios o solamente siguiendo mi propio camino?

Conocer a Dios no es solamente adquirir información sobre Él. Conocer a Dios debe cambiar nuestra manera de vivir.

La Gloria de Dios Se Revela en su Carácter

Aquí llegamos al corazón del pasaje.

Dios descendió en la nube y proclamó su propio nombre:

“¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad.” — Éxodo 34:6

Moisés pidió ver la gloria de Dios.

¿Y qué le mostró Dios?

Le mostró quién Él es.

La gloria de Dios no consiste solamente en una luz brillante, un milagro o una experiencia sobrenatural. La gloria de Dios también se revela en su carácter.

Dios es santo.
Dios es misericordioso.
Dios es compasivo.
Dios es paciente.
Dios está lleno de gracia y verdad.
Dios perdona.
Dios es justo.

Y aquí encontramos algo extraordinario.

La Gloria de Dios Se Revela Perfectamente en Jesucristo

Juan 1:14 dice acerca de Jesús:

“Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

Moisés vio la gloria de Dios en el monte.

Los discípulos vieron la gloria de Dios en Jesucristo.

Lo que Éxodo 34 revela acerca del carácter de Jehová, el Nuevo Testamento lo muestra perfectamente en Jesús.

Jesús es poderoso. Tuvo autoridad sobre las tormentas, los demonios y la muerte.

Jesús es misericordioso. Tocó a los enfermos, recibió a los rechazados y perdonó pecadores.

Jesús es paciente. Ha tenido paciencia con nosotros una y otra vez.

Jesús está lleno de gracia y verdad. Fue a la cruz para pagar por pecados que nosotros no podíamos pagar.

Jesús perdona pecados y llama al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9 nos recuerda que Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Jesús también es el Juez justo. 2 Timoteo 4:1 enseña que Él juzgará a los vivos y a los muertos.

Y Jesús es el Libertador. Juan 8:34-36 enseña que el pecado esclaviza, pero que el Hijo puede hacernos verdaderamente libres.

Cuando Conocemos Su Gloria, Respondemos con Adoración

Moisés subió al monte buscando ver la gloria de Dios.

Nosotros no necesitamos subir al Monte Sinaí.

La gloria de Dios se ha revelado en Jesucristo.

Por eso, cuando conocemos quién es Dios, nuestra respuesta debe ser adoración.

¿Necesitas misericordia? Acércate al Dios misericordioso.

¿Necesitas perdón? Acércate al Dios que perdona.

¿Necesitas libertad? Acércate a Jesucristo, quien puede hacerte verdaderamente libre.

¿Necesitas dirección? Escucha su Palabra y camina en obediencia.

La gloria de Dios no solamente nos hace admirarlo.

Su Gloria Transforma Nuestra Vida

Jeremías 24:7 dice:

“Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová.”

Ese es nuestro deseo: conocer a Dios de verdad, volvernos a Él con todo nuestro corazón y adorarlo.

Porque cuando conocemos quién es Él, comenzamos a entender verdaderamente qué es su gloria.

Y cuando conocemos su gloria, ya no queremos solamente sus bendiciones.

Queremos su presencia.



La Presencia De Dios Es Más Importante Que Sus Bendiciones

Éxodo 33:12-15

Después de recibir los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, Moisés descendió y encontró al pueblo de Israel adorando un becerro de oro. El pecado del pueblo tuvo consecuencias serias. Dios anunció que ya no caminaría en medio de ellos de la misma manera.  Para Moisés, esto era una crisis mucho más grande que cualquier problema material.

 

Israel Podía Continuar Su Viaje, Pero Moisés No Quería Continuar Sin Dios.

Por eso le dijo al Señor:

“Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.”Éxodo 33:15

 

Nuestra Confianza Comienza Con La Gracia De Dios

En Éxodo 33:12-13, Moisés se acerca a Dios recordándole su gracia y favor.

Moisés sabía que Israel no merecía misericordia. Pero también sabía quién era Dios.

Esto nos enseña una verdad importante:

 

Nuestra Oración No Debe Comenzar Con Lo Que Merecemos, Sino Con Quién Es Dios.

Nuestra confianza no se basa en nuestros méritos. Descansa en la gracia de Dios.

Cuando entendemos que Dios es bueno, misericordioso y generoso, podemos acercarnos a Él con fe. No tenemos que fingir que somos perfectos. Podemos acercarnos tal y como somos y descansar en Su gracia.

 

Necesitamos La Presencia De Dios Más Que Sus Bendiciones

Moisés entendió algo que nosotros fácilmente olvidamos: La Tierra Prometida no valía la pena si Dios no estaba allí.

Nosotros también podemos caer en la trampa de buscar las bendiciones de Dios mientras olvidamos al Dios que nos bendice.  Queremos que Dios nos dé dirección, provisión, salud, oportunidades y respuestas. Y está bien llevar nuestras necesidades delante de Él.  Pero existe una pregunta más profunda:

 

Qué Quiero Más, ¿Las Manos De Dios O Su Corazón?

La característica más importante del pueblo de Dios no es lo que poseemos.

¡ES QUIÉN CAMINA CON NOSOTROS!

 

Conocer A Dios Debe Ser Más Importante Que Recibir De Dios

Lo más sorprendente de esta historia es que Moisés ya tenía una relación extraordinaria con Dios. Éxodo 33:11 dice que Dios hablaba con Moisés “cara a cara” y que lo conocía por nombre.  Sin embargo, Moisés todavía quería conocerlo más.

En el versículo 18 pidió: “Te ruego que me muestres tu gloria.”

Moisés no dijo: “Ya tengo suficiente de Dios.”

Dijo, en esencia: “Señor, quiero conocerte más.”

Esa es una excelente pregunta para cada cristiano:

 

¿Deseo Más Las Bendiciones De Dios Que Al Dios Que Bendice?

Podemos pasar años buscando lo que Dios puede darnos y perder de vista lo más importante: ¡CONOCERLO A ÉL!

Dios no solamente quiere darnos cosas. Dios quiere una relación personal con cada uno de nosotros.

 

La Gracia De Dios Todavía Nos Sostiene

En los versículos Éxodo 33:19-23, Dios responde a Moisés y le permite experimentar Su gloria de una manera especial.

Para nosotros, esta historia también apunta hacia Cristo. Pablo declara que Cristo es la Roca (1 Corintios 10:4), y Colosenses 3:3 nos recuerda que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Eso significa que nuestra esperanza no depende de nuestra capacidad.

 

Nuestra Esperanza Está En La Gracia De Dios.

Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, problemas y cambios. Pero servimos al Rey de gloria y de gracia.

Por eso podemos orar como Moisés:  “Señor, déjame conocerte más. Muéstrame tu gloria. Enséñame más de tu amor.”

 

Necesitamos Una Nueva Conciencia De La Presencia De Dios.

Jeremías 33:3 nos recuerda que podemos clamar a Dios y esperar que Él nos responda.

Tal vez hoy no necesitamos solamente una nueva bendición.  Tal vez necesitamos que la presencia de Dios sea nuestra prioridad.

Entonces descubriremos que caminar con Él es mucho más importante que simplemente llegar a donde queremos ir.

 

 

Mujer Orando

"Se oye el ruido de una gran lluvia."
1 Reyes 18:41

 

Muchos Inmigrantes Conocen Lo Que Es Esperar.

Esperar un permiso de trabajo. Esperar una llamada de inmigración. Esperar un mejor empleo. Esperar que un hijo regrese a los caminos del Señor. Esperar que la familia vuelva a reunirse.

La Espera Puede Cansar El Corazón.

Eso mismo ocurrió en el Monte Carmelo. Israel llevaba tres años y medio de sequía. No había lluvia, no había cosechas y parecía que Dios guardaba silencio. Sin embargo, Dios habló a Elías y le dijo que la lluvia venía, aunque el cielo seguía completamente despejado.

Así también ocurre muchas veces con nosotros. Dios puede estar obrando, aunque todavía no veamos resultados.

Antes de que llegara la lluvia, Elías había reconstruido el altar de Dios. Nosotros también debemos reconstruir el altar de nuestro corazón. Eso significa alejarnos del pecado, hacer sacrificios por Cristo y llenar nuestra vida con Su Palabra. Un corazón transformado produce un testimonio que puede llevar a otros a reconocer que Dios sigue siendo real.

1. Si Dios Te Habló, Sigue Creyendo

No toda idea que llega a nuestra mente viene de Dios. Por eso debemos confirmar Su dirección por medio de la Biblia, la oración y el consejo de creyentes maduros.

Muchas decisiones importantes —mudarnos, cambiar de trabajo, aceptar una oferta o regresar a nuestro país— necesitan más que emoción; necesitan la dirección del Señor.

2. Busca Un Lugar Para Estar A Solas Con Dios

Elías subió a la cumbre del Carmelo para orar.

Tal vez tu "Monte Carmelo" sea el asiento de tu carro antes de entrar al trabajo. Quizá sea la mesa de tu cocina temprano en la mañana o una caminata por el vecindario.

Vivimos rodeados de ruido: teléfonos, noticias, preocupaciones y largas jornadas laborales. Dios sigue hablando, pero necesitamos momentos de silencio para escucharlo.

3. Humíllate Delante Del Señor

La oración comienza reconociendo que necesitamos a Dios.

No buscamos que la gente admire nuestra fe. Queremos que Cristo sea exaltado.  Cuando entregamos nuestro orgullo al Señor, Él puede hacer mucho más de lo que nosotros podríamos lograr por nuestras propias fuerzas.

4. No Dejes De Orar

Elías envió siete veces a su siervo a mirar el horizonte. Seis veces regresó diciendo:  "No veo nada."

Quizá hoy tú también sientas que no ves nada.

No ves respuesta para tus papeles.

No ves restauración en tu matrimonio.

No ves cambios en tu hijo.

No ves alivio para tu enfermedad.

Pero Dios muchas veces está obrando antes de que nosotros podamos verlo.  La oración perseverante no cambia el corazón de Dios; cambia el nuestro para confiar más plenamente en Él.

5. No Ignores Las Pequeñas Señales

Finalmente apareció una pequeña nube.  Parecía insignificante, pero Elías entendió que era el principio del milagro.

Tal vez tu pequeña nube sea una entrevista de trabajo, una conversación con tu hijo, una puerta que comienza a abrirse o una nueva paz en medio de la incertidumbre.

Dios suele comenzar las grandes bendiciones con pequeños pasos.

6. Dios Te Dará Fuerzas Para Terminar

Cuando llegó la lluvia, Dios fortaleció a Elías para correr muchos kilómetros delante del carro del rey.  Ese mismo Dios sigue fortaleciendo hoy a quienes esperan en Él.

Tal vez estés cansado de trabajar largas horas, de aprender un nuevo idioma o de empezar de nuevo en otro país.  No caminas solo.  El Señor renovará tus fuerzas para seguir adelante.

Una Palabra Para Ti:

Si hoy estás esperando una respuesta de Dios, no abandones la oración.  Mientras esperas, Dios no solo está preparando la respuesta; también está formando tu carácter.

Sigue creyendo.

Sigue buscando Su presencia.

Sigue humillándote delante de Él.

Sigue orando con perseverancia.

No desprecies los pequeños comienzos.

Y prepárate, porque cuando llegue la lluvia de Dios, descubrirás que toda espera en Su presencia valió la pena.

 

"Porque la oración ferviente del justo tiene mucho poder y da resultados maravillosos." (Santiago 5:16-18)

Comer con Nuestros Vecinos: Una Estrategia Divina para Bendecir

Tabla de Contenido

  1. Introducción: Bendecir a nuestros vecinos
  2. La comida en el ministerio de Jesús
  3. Mateo comiendo con Jesús
  4. Lo que aprendemos de Jesús y los fariseos
  5. Cómo ponerlo en práctica esta semana

1. Introducción: Bendecir a Nuestros Vecinos

En las últimas semanas hemos aprendido que:

  • Todos quieren un amigo (y Jesús fue reconocido como amigo de pecadores).
  • Dios nos bendice para que seamos bendición.
  • Debemos orar por personas específicas en nuestro vecindario o trabajo.
  • Jesús nos enseña a prestar atención al corazón de los demás.

Hoy quiero hablar de una estrategia muy especial… y muy sabrosa: ¡Comer con alguien!
Si eres como yo, esta podría convertirse en tu parte favorita de la serie.

2. La Comida en el Ministerio de Jesús

Gran parte del ministerio de Jesús giraba en torno a una mesa:

  • Su primer milagro fue en una boda en Caná, convirtiendo agua en vino (Juan 2:1–11).
  • Alimentó a 5,000 personas con solo 5 panes y 2 peces (Mateo 14:13–21).
  • La noche antes de su crucifixión, celebró una cena muy especial con sus discípulos (Lucas 22:14–20).
  • Después de resucitar, preparó un desayuno en la playa (Juan 21:9–14).

Reflexión: Piensa en los mejores momentos con tu familia y amigos…
Casi siempre hay comida de por medio: cumpleaños, Navidad, asados, cafecitos.
La mesa une, relaja y abre el corazón.

3. Mateo 9:9–11         Mateo Comiendo con Jesús

Mateo, el cobrador de impuestos, era visto como traidor. Pero cuando Jesús lo llamó, no lo mandó a una clase bíblica… Jesús fue a su casa para compartir una comida con él.

En esa mesa había otros publicanos y pecadores. Los fariseos se escandalizaron y preguntaron:

“¿Por qué come su Maestro con publicanos y pecadores?”

Mateo sintió el rechazo y la vergüenza en esta pregunta más que cualquier otra persona.  ¡Porque era personal y se hizo en su casa!
Estaban cuestionando su invitación, atacando a sus amigos, y ensuciando todavía más a su reputación.

4. Mateo 9:12-13        Lo que Aprendemos de Jesús y los Fariseos

  • Los fariseos buscaban obedecer la ley, pero se separaban de la gente.
  • Jesús buscaba a la gente rota para amarla y acercarla a Dios.

Cuando Jesús quería explicar su muerte, no dio una conferencia… dio una cena.
Su mesa era un lugar de gracia, perdón y bendición.

Nosotros podemos seguir su ejemplo: usar la comida para abrir conversaciones, fortalecer amistades y mostrar el amor de Dios.

5. Cómo Ponerlo en Práctica esta Semana

Aquí tienes tres maneras de comenzar:

  1. Si no sabes qué decir: Haz preguntas sobre su vida y escucha.
  2. Si no quieres invitar a tu casa: Invítalos a un café o postre en un lugar cercano.
  3. Si crees que no tienes tiempo: Recuerda que siempre comes; invita a alguien a unirse.

Isaías 55:1–2 nos recuerda que Dios nos da alimento espiritual.
Pregunta final: ¿Con quién compartirás un cafecito o cena esta semana?



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