"Se oye el ruido de una gran lluvia."
1 Reyes 18:41
Muchos Inmigrantes Conocen Lo Que Es Esperar.
Esperar un permiso de trabajo. Esperar una llamada de inmigración. Esperar un mejor empleo. Esperar que un hijo regrese a los caminos del Señor. Esperar que la familia vuelva a reunirse.
La Espera Puede Cansar El Corazón.
Eso mismo ocurrió en el Monte Carmelo. Israel llevaba tres años y medio de sequía. No había lluvia, no había cosechas y parecía que Dios guardaba silencio. Sin embargo, Dios habló a Elías y le dijo que la lluvia venía, aunque el cielo seguía completamente despejado.
Así también ocurre muchas veces con nosotros. Dios puede estar obrando, aunque todavía no veamos resultados.
Antes de que llegara la lluvia, Elías había reconstruido el altar de Dios. Nosotros también debemos reconstruir el altar de nuestro corazón. Eso significa alejarnos del pecado, hacer sacrificios por Cristo y llenar nuestra vida con Su Palabra. Un corazón transformado produce un testimonio que puede llevar a otros a reconocer que Dios sigue siendo real.
1. Si Dios Te Habló, Sigue Creyendo
No toda idea que llega a nuestra mente viene de Dios. Por eso debemos confirmar Su dirección por medio de la Biblia, la oración y el consejo de creyentes maduros.
Muchas decisiones importantes —mudarnos, cambiar de trabajo, aceptar una oferta o regresar a nuestro país— necesitan más que emoción; necesitan la dirección del Señor.
2. Busca Un Lugar Para Estar A Solas Con Dios
Elías subió a la cumbre del Carmelo para orar.
Tal vez tu "Monte Carmelo" sea el asiento de tu carro antes de entrar al trabajo. Quizá sea la mesa de tu cocina temprano en la mañana o una caminata por el vecindario.
Vivimos rodeados de ruido: teléfonos, noticias, preocupaciones y largas jornadas laborales. Dios sigue hablando, pero necesitamos momentos de silencio para escucharlo.
3. Humíllate Delante Del Señor
La oración comienza reconociendo que necesitamos a Dios.
No buscamos que la gente admire nuestra fe. Queremos que Cristo sea exaltado. Cuando entregamos nuestro orgullo al Señor, Él puede hacer mucho más de lo que nosotros podríamos lograr por nuestras propias fuerzas.
4. No Dejes De Orar
Elías envió siete veces a su siervo a mirar el horizonte. Seis veces regresó diciendo: "No veo nada."
Quizá hoy tú también sientas que no ves nada.
No ves respuesta para tus papeles.
No ves restauración en tu matrimonio.
No ves cambios en tu hijo.
No ves alivio para tu enfermedad.
Pero Dios muchas veces está obrando antes de que nosotros podamos verlo. La oración perseverante no cambia el corazón de Dios; cambia el nuestro para confiar más plenamente en Él.
5. No Ignores Las Pequeñas Señales
Finalmente apareció una pequeña nube. Parecía insignificante, pero Elías entendió que era el principio del milagro.
Tal vez tu pequeña nube sea una entrevista de trabajo, una conversación con tu hijo, una puerta que comienza a abrirse o una nueva paz en medio de la incertidumbre.
Dios suele comenzar las grandes bendiciones con pequeños pasos.
6. Dios Te Dará Fuerzas Para Terminar
Cuando llegó la lluvia, Dios fortaleció a Elías para correr muchos kilómetros delante del carro del rey. Ese mismo Dios sigue fortaleciendo hoy a quienes esperan en Él.
Tal vez estés cansado de trabajar largas horas, de aprender un nuevo idioma o de empezar de nuevo en otro país. No caminas solo. El Señor renovará tus fuerzas para seguir adelante.
Una Palabra Para Ti:
Si hoy estás esperando una respuesta de Dios, no abandones la oración. Mientras esperas, Dios no solo está preparando la respuesta; también está formando tu carácter.
Sigue creyendo.
Sigue buscando Su presencia.
Sigue humillándote delante de Él.
Sigue orando con perseverancia.
No desprecies los pequeños comienzos.
Y prepárate, porque cuando llegue la lluvia de Dios, descubrirás que toda espera en Su presencia valió la pena.
"Porque la oración ferviente del justo tiene mucho poder y da resultados maravillosos." (Santiago 5:16-18)

